Mira, la verdad es que voy a contarte una historia personal bastante reciente, hoy no me voy a ir a rememorar temas sobre estudios y opiniones de otros, quiero compartir la mía.

El Bienestar y Yo, o también podrías ser Tu.

Está claro que con el tiempo nos salen arrugas, es decir, igual que las montañas se erosionan con el viento o el agua, nosotros también nos desgastamos. Y las montañas y las arrugas se ven, pero ¿qué ocurre con lo que no se ve?.

Aprendí hace unos años que nuestro cuerpo es nuestro recipiente y que depende de cómo lo cuidemos, tendremos una calidad más o menos aceptable cuando nuestras arrugas aparezcan. Mucho tiempo de mi vida he tenido sobrepeso y me he alimentado mal, incluso tuve periodos que el agua no era parte de mi bebida diaria ya que solo bebía cosas azucaradas.

Nuestro cuerpo es nuestro Recipiente

No es que ahora sea una sílfide pero sí que he tomado conciencia de la influencia del peso en mis huesos, que son los que nos sostienen en nuestra caja interna y que por tanto, conviene no machacar.

Cuando comprendí esto, y te aseguro que había ido a muchos endocrinos, empecé a cuidarme con convicción en mi alimentación eliminando productos que sentía que no me venían bien para mi sensación de bienestar.

Y entonces, cuidando lo que me hacía bien, empecé a perder peso – ¡sorpresa!, no era mi preocupación esos kilos pero de repente empecé a bajar los números de la báscula. Y claro con el reconocimiento que eso supone y la autoestima reforzada.

Y con ese paso de cuidar lo que ingería, se inició otro, que era disfrutar de cocinar y preparar los alimentos. Incluso me apunté a dos cursos de cocina y aunque no soy una practicante 100%, sí que me ha ayudado a introducir otros sabores en mi alimentación y sobre todo – nada que ver con la comida – a darle tiempo a las cosas.

Porque cuando cocinas, o haces la lista de la compra, o colocas las cosas en la nevera, necesitas tiempo con conciencia y planificación. ¿Lo ves? Empecé a frenar, a no ir tan estresada saltando de cosa en cosa con ese síndrome de salvadora del mundo.

Y funcionó, de repente el mundo seguía girando y no hacía falta que mi día tuviera el doble de horas que el de los demás.

Y con la alimentación y la conciencia del tiempo, comencé a trabajar en el bienestar físico y mental.

  • Comencé con la práctica del Yoga y lo disfruté mucho incluso participando en un retiro de 4 días, que si me lo dicen antes de empezar, te aseguro que pienso que alguien me está tomando el pelo. No solo las asanas sino las respiraciones me funcionan muy bien, la importancia de lo que inhalamos y exhalamos a veces la dejamos de lado.Y cuando parecía que tenía mi bienestar y equilibrio pleno, la vida nos ofrece contrastes… Después de una operación quirúrgica, empiezo a tener dolores en la cadera derecha que me impiden el movimiento en muchas ocasiones y que me hacen tener mucho malestar.

Sintiendo que el bienestar se me escapa

Me frustro, me callo porque no quiero compartirlo y que me miren como la pobre Carol… Y sigo adelante pensando que yo puedo con todo. Hasta que claro, una cadera te hace cojear y eso no puedes obviarlo…Esa limitación que nos regala esa autosuficiencia impuesta por nosotros mismos.

Después de varios exámenes médicos que me dicen que tengo que operarme, yo siento que el quirófano no es la solución y soy tan afortunada que me ofrecen participar en un estudio interdisciplinar de cuatro profesionales de la salud con un punto de vista integrativo que hacen “magia” conmigo.

Bienestar, disciplina, responsabilidad y compromiso

Bioenergía, osteopatía, estudio de la sangre y terapia neural logran que me olvide de mi dolor y mi limitación de cadera. Fueron meses donde tuve que tener disciplina, responsabilidad y compromiso. Y el equipo de profesionales de la salud se coordinaban, se comunicaban sobre el caso y evoluciones y algo que me pareció muy diferente, me incluían en sus conversaciones sobre “hacia donde tirar” porque querían que yo les dijera cómo me iba sintiendo.

Ellos tocaban las teclas y yo les decía cómo me iba la música. Me habían puesto en el centro del proceso de curarme y recuperar el bienestar. Un lujo poder estar tan cuidada cuando tu bienestar sientes que se te escapa

Recuperando mi bienestar y mi equilibrio

No había espacios rígidos por parte del equipo, solo compartían y ofrecían lo que sabían. No había miedos por mi parte, ni autoexigencia por hacerme ver bien, solo estaba con ellos. Me equilibré de nuevo.

Y con mi bienestar recuperado, ahora mantengo mis hábitos de alimentación, de cuidado mental, de ejercicio físico y de escucha de mi yo interior que están tan interconectados para que nos sintamos bien y vivamos la vida con calidad.  Tenemos que entender que podemos perder la salud en algunas ocasiones pero que nosotros podemos tomar las riendas de nuestro bienestar y no dejar que la dolencia o enfermedad nos posea.

Tus hábitos de alimentación, de cuidado mental, de ejercicio físico y la escucha de tu “yo” interior, ESTÁN INTERCONECTADOS

Como decía antes, nuestro cuerpo es nuestro recipiente y hay múltiples factores que pueden ayudar a que nos dure más y mejor con el paso de los años. Y no somos estáticos, los años son vida y la vida nos da los años.

Te invito a que explores en un proceso de Coaching de Salud la forma de conocer tu grado de satisfacción con las 8 dimensiones de la salud y cómo trabajar para lograr tu bienestar con herramientas que funcionan. Visiona tu futuro a medio plazo con la Rueda de la Salud.

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