Lo que nos ayuda en las emociones no es controlarlas sino saber qué hacer con ellas.

¿Cuántas veces lo has experimentado?

El Miedo, ese gran conocido que nos acecha según vamos llenando nuestras mochilas de aprendizajes.

Yo misma hace unas semanas pasaba por una experiencia de gran impacto con motivo de una operación de cadera. Sí señores, una prótesis en el lado derecho, con 46 años y una resistencia a ponerme en una mesa de quirófano de más de 5 años…

Así funciona el Miedo. Viene, nos saluda, se queda cómodo y nos hace retrasar decisiones que una vez tomadas podemos valorar como muy positivas. Como es mi caso, te imaginarás, que ya no tengo dolores y puedo volver a plantearme caminatas y excursiones atractivas en los meses futuros.

Al Miedo le dejamos estar y en muchas ocasiones le concedemos privilegios que de inicio no tiene. Lo usamos en nuestras argumentaciones – como cuando hablábamos de la Disonancia Cognitiva en otra de las publicaciones de Decorpas – y llegamos a creernos lo que confeccionamos por ese Miedo. En consulta ya me han preguntado varias veces, ¿tu crees que con la edad nos volvemos más temerosos? Y la respuesta en este punto es afirmativa. Claro que sí, tenemos más experiencias y más resultados y por tanto confeccionamos que todo aquello que no salió como esperábamos o que no sentimos como algo positivo debe ser tratado con eso de “ten cuidado… a ver si…” Y entonces es cuando toma forma el slogan de Decorpas: Y si pasara lo que te propones… O lo que sería lo mismo, ¿cómo sería tu vida sin ese Miedo instalado?

Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender. Marie Curie.

Aquí algunos trucos para vencerlo

  • Visiona tu futuro de forma favorable, es decir, ¿Qué me van a poner una prótesis? Ya, pero me pondré tacones de nuevo o podré practicas los deportes que dejé…
  • Acomoda el miedo a tu lado, no enfrente. Si caminas con miedo al lado está bien, lo llevas de compañero pero no dejas que te limita. Lo transformas más en precaución que en Miedo paralizante y quizás puedas incluso colocarlo detrás de ti.
  • El miedo se alimenta de pensamientos recurrentes. Nos convertimos en verdaderos científicos que elaboran hipótesis sin datos reales… Si no tuvieras ese pensamiento de miedo alimentado, ¿cómo sería el escenario?, ¿de verdad que ese cuento que te cuentas tiene una buena base?
  • El miedo lo hemos pasado por nuestro colador personal. Es por eso que unos somos etiquetados como más miedosos que otros. Busca referentes que valores como menos miedosos y ponte en acción.
  • Un antídoto del miedo es el Hacer. Deja de ponerlo cómodo dentro de ti y revisa si lo que piensas como miedo tiene fundamento. Si te da miedo aparcar en espacios estrechos, por ejemplo, prueba a hacerlo para que veas que no es tan dramático después de una par de veces (racionaliza el miedo) y búscate hacerlo con un amigo/a o alguien de confianza.
  • Respira el miedo. Como lo lees sí. Cuando tengas miedo practica tu respiración y conecta con tu interior (4 inhalaciones – 4 exhalaciones) para poner el foco en otro lugar que sea más concreto.

Espero que te sea de utilidad esta reflexión sobre el Miedo y recuerda que podemos ayudarte a gestionar tu desarrollo personas en Decorpas.com. ¡Reserva tu cita ya!

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